Tutelajes
es un artículo del Director de EGIN Jabier Salutregi Mentxaka publicado en GARA el 5 de septiembre de 1999.
Jabier Salutregi Mentxaka * Director de "Egin"
La rotundidad, cuando se amanceba con la ira, además de amurallar la inteligencia por la ceguera que sigue al resplandor de quien se cree poseedor de la única verdad, arrasa cualquier asidero con el que retomar la razón. Cuando se es rotundo, la cuestión estriba en discernir si quien lo es, posee el don de la infalibilidad o, por lo contrario, no le quedan más bemoles que sostener sus ideas en lo más alto del campanario de Numancia, para protegerse y contrarrestar la debilidad de su íntima verdad.
Preguntaron a Joseba Egibar si era cierto que en el seno del PNV existen y conviven diferentes sectores de distintos matices jelkides y el portavoz, además de lucir la sonrisa ensayada ante el espejo que preside el salón del EBB, olvidó como al descuido contestar de frente. El escaqueo de Egibar, todo debe decirse, fue meritorio y loable, pues no fue notorio y supo salir de puntillas del trance sin levantar demasiada polvareda en la huida.
Vaya por delante, no obstante, que sus esfuerzos resultaron vanos, pues frente a su intento de dar la respuesta por callada, en los medios de comunicación el demoledor jolgorio levantado por los otrora socios políticos en Gasteiz y en Madrid fue de tal envergadura que demostraban lo que el PNV nunca querrá mostrar. Dicho de otro modo el Gobierno español, el Partido Popular y PSOE si no perdieron ni el tiempo que lleva un suspiro en palmear hasta el delirio la "escueta y tajante respuesta" del EBB a Euskadi Ta Askatasuna, es sencillamente porque ellos sí creen, a pies juntillas, en las críticas de la organización armada. De ahí que detrás de su afán en pedir a los jelkides que "dén un paso más y rompan con Lizarra" y a que "demuestre con hechos su contundente respuesta", está su constatación de que en el seno del PNV existen graves y suficientes diferencias de criterios políticos. Saben que existe suficiente disparidad en el seno del PNV como para cizañar con descaro y animar sin discreción a esos sectores nostálgicos del alegre y cómodo consenso con los partidos españoles. Con aquellos sectores jelkides que, en boca de ese alcalde abanderado y zascandil, quieren pactar con los que tienen "cultura de poder".
Decía Joseba Permach en un reciente y brillante artículo que lo fundamental es que el PNV y EA "abandonen la tibieza y falta de valentía que reside en ellos desde el 13 de junio y opten decididamente y sin titubeos por la construcción de un marco basado en la soberanía y la territorialidad, sabiendo que esto va a acarrear tensionamiento y confrontación políticas". Añadía el dirigente abertzale que la actual es una situación en la que muchos cifraban sus grandes promesas, por lo que llegado este momento "es la hora de demostrar todo lo que estamos dispuestos a hacer por el futuro de Euskal Herria".
No obstante, surgen inevitables indicios que apuntan a que estamos en una situación todavía oscura y peligrosa, pues mientras se mantienen "esa tibieza y falta de valentía para encarar la construcción de un marco basado en la soberanía y territorialidad", tal y como pedía Permach, el PNV se ve en la necesidad de montar en cólera, sacar pecho y de envalentonarse para responder "de forma contundente a ETA al recordarle que no admite su tutela en el proceso", tal y como rezaba el titular del periódico afin a Sabin Etxea. La valentía del PNV, por ahora, se muestra sólo ante quien le reclama más valentía abertzale, mientras que la tibieza del PNV, por ahora, se mantiene ante quienes le reclaman el consenso con España, los mismos que llevan tutelando la vida de Euskal Herria en contra de la mayoría de este pueblo. Estamos en una situación oscura y peligrosa, en un punto ignoto de un camino que va a ser largo y difícil. El único combustible para poder recorrerlo es la ilusión; y la mejor arma para sortear las deserciones, tentados por el posibilismo de siempre (tan ensalzado por el citado periódico afín a Sabin Etxea) es la convicción. Metidos en setiembre, mes de conmemoraciones, el futuro sigue abierto para una Euskal Herria que no puede permanecer inmóvil con sus esperanzas quietas, atascadas, esperando apacible a que la voluntad se exprese sin que nadie la aliente frente al tutelaje de España.
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